Con un solo par de zapatos era capaz de enfrentar el mundo Arrastraba un carro de ropa, almohadas, un hervidor, artefactos de hogar varios… Solo, la gente no percibía su soledad, mas bien ni lo reconocía, no lo veía, había venido de tan lejos para buscar otro paisaje, otra vida y parecía no pasar nada, era la segunda pieza que encontraba, barata, mas cómoda, y cerca de los lugares de trabajo. La alameda, el mercado, el centro, la estación de trenes, todos los lugares eran posibles para instalar el negocito. Como el invierno llega, hay que probar nuevas cosas, te, café, cigarros sueltos, paños de platos para la caserita, ahora si con su carro multiuso, podía cambiarse de pieza, hacer negocios y vivir. A veces veía a la Susana, hija de amigos de allá lejos, de su tierra. La Susi, andaba por el mercado, llevando su comida rica para todos los que quisieran, se levantaba muy temprano a cocinar y partir, un chileno goloso siempre le decía: ten cuidado los chilenos son malos, no confíes en el...